domingo, 15 de mayo de 2011

Joseph Beuys. La revolución somos nosotros

Museo Nacional de la Estampa. A partir del 18 de marzo de 2011

                                                                                   
                                                                         CANDOR CHÁVEZ


Combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, el alemán Joseph Beuys fue derribado de su avión en la zona de Crimea. De manera extraordinaria fue rescatado y curado por un grupo de tártaros, que le untaron grasa para que no se congelara y lo envolvieron en un fieltro. Esta experiencia resultaría clave en la trayectoria del artista, que no dejaría de defender el vínculo entre el arte y la vida cotidiana. La guerra lo hizo consciente de la parte negativa del ser humano, al tiempo que también descubría que su trabajo podía convertirse no en herramienta de denuncia, sino de sanación.

Sentía que los museos estaban debilitados, aislados, como resultado de que la idea de arte se había quedado en el ambiente académico, en los libros especializados, en los curadores, en los museógrafos. Esto tenía que cambiar, el arte podía y debía unirse a otras disciplinas, su rango de acción estaba en cualquier acción que necesitara creatividad. El poder al final de la cadena del arte no está en las instituciones, sino en las personas, no sólo en su sensibilidad innata para apreciarlo, sino en la capacidad de cambiar sus vidas y su entorno, es por esto que hablaba de esculturas sociales, de elementos que pretendían acercar la espiritualidad a los espectadores.

Beuys no creía en la transformación de la materia por medios artificiales, sentía que la forma existe en la naturaleza y, como tal, funciona en la medida del orden que tiene el mundo. Es por esto que realizaba instalaciones de objetos, arreglos de piezas según su sensibilidad, que perseguían confrontar al espectador: las aristas de una silla son suavizadas por grasa, una serie de trineos llevan fieltro (un material blando) como carga.

 Joseph Beuys 


En su instalación Bomba de Miel (1977) colocó dos toneladas de miel, cien kilos de margarina, dos motores de barco, un contenedor metálico, tubos de plástico y tres recipientes de bronce, que hacían las veces de una máquina orgánica. El proceso artístico, en este caso, no consistió en elaborar los objetos a partir de materias primas como barro, madera o yeso, sino en generar asociaciones entre ellos, contraponiendo sus cualidades.

Rindiendo homenaje a Joseph Beuys, el Museo Nacional de la Estampa organizó una exposición compuesta básicamente por poco más de doscientos carteles y fotografías de diferentes épocas y que, curiosamente, están firmados por el artista. La organización de las piezas es sobria, distribuída en la planta baja del inmueble, las escaleras y el primer nivel. 


Fragmento de la acción I like America and America likes me, Joseph Beuys, 1974

En muchos casos, fue a partir de sus dibujos que Beuys planteaba las ideas que luego traduciría en escultura, instalación, o acciones, en ellos solía mezclar medios tradicionales como el grafito o la acuarela con medios orgánicos como sangre o grasa. En algunos carteles se puede observar la cruz café, de vital importancia para el artista, que podía ser trazada en medios como óleo o pintura industrial. El simbolismo que carga la cruz es amplio, desde lo religioso hasta asociaciones con la milicia alemana, mientras que el color café remite a la tierra.

Por desgracia, no es posible ver los dibujos del artista, de una riqueza y originalidad remarcables, pero sí se tiene acceso, en el vestíbulo del museo, al trabajo filmado Me gusta América y yo le gusto a América (I like America, and America likes me) que tuviera lugar en una galería en 1974. En la pantalla se puede ver al artista llegando a Nueva York, actuando como si no pudiera ver, hasta salir del aeropuerto, luego es envuelto y llevado en ambulancia hasta la galería. En este lugar se caracteriza colocándose fieltro y tomando un bastón, para luego convivir por una semana con un coyote. En el transcurso, el coyote va desgarrando el fieltro y Beuys, cubierto hasta la cara, baja y sube el torso con el bastón, en movimientos que por momento lucen como si los realizara una máquina. En un punto, el artista se retira el fieltro y contempla a su compañero de jaula. Al final, se puede ver la salida de la galería, una vez más es envuelto y conducido por la ambulancia. Hay una clara referencia a los rituales que realizaban los brujos de las civilizaciones primitivas, con el fin de invocar y poner de su lado a las fuerzas de la naturaleza. Esta pieza resulta clave para entender la obra de Beuys, quien siempre apeló en su discurso a la ecología y a la mitología, al lugar que ocupamos en el universo junto con los demás seres vivos.

 Acción I like America and America likes me, Joseph Beuys, 1974

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada